UNO no es solo un juego; es un fenómeno cultural. Su accesibilidad para todas las edades y la "saludable" dosis de caos que generan sus cartas especiales lo convierten en la opción perfecta para reuniones familiares o noches de amigos. Es fácil de aprender, pero difícil de dejar de jugar.
Se suman los puntos de las cartas de los perdedores:
: El resto de las cartas se coloca boca abajo como mazo de robo. Se voltea la primera carta para iniciar el pozo de descarte.
El jugador que tira su última carta gana la ronda. (aunque en reglas de casa a veces se permite; pero oficialmente, si es un "Roba 4" y es tu última carta, robas 4 y sigues jugando).